Para soñadores de la realidad y vividores de lo imaginario.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Duelo

La tristeza lo embarga todo, como un mal perfume en una habitación cerrada. No hay ventanas que abrir ni lugar al que escapar. Esa habitación se viene contigo a todas partes. Es pesada, la llevas en el corazón,los hombros y la mente. Viene llena de recuerdos, de palabras y pensamientos que se revuelven formando un tornado a tu alrededor. De pronto no sabes quién eres y tu cuerpo grita con temblores que nadie escucha.
Hay un hilo que cortar, cada día que pasa se va haciendo algo más fino, en el fondo tienes miedo de que se rompa, ¿a dónde irá la habitación entonces?, no quieres vivir con ella, su carga es cada vez más pesada, pero si el hilo se suelta, puede que venga la soledad a ocupar su lugar.Siempre está vacía y gélida. Es más aguda, se instala en tu interior y va creciendo poco a poco desde dentro. Recorre las venas como cualquier otra enfermedad. Y no quieres mirar a nadie porque te da miedo que la vean, que teman el contagio que portas.
Estás perdido en tu propia casa, no hay dónde ir ni qué decir. Sólo te asomas al vacío esperando que pase algo, acurrucándote en una esquina, congelado por el frío que sale de tu interior. No sabes cómo hacer que se vaya, cómo restablecer el calor de tu hogar. Y cierras los ojos, una pequeña esperanza te dice que se habrá ido cuando los abras, pero nunca se va.