Para soñadores de la realidad y vividores de lo imaginario.

lunes, 15 de diciembre de 2014

El espejo

Hay un perro mirándose al espejo. Gira la cabeza confuso y observa la imagen que le devuelve. Adopta una postura de juego, las patas delanteras se agachan hacia delante, mientras las traseras mantienen el culo erguido y el rabo se menea hacia los lados. El perro del espejo también quiere jugar, ¿pero quién va a dar el primer paso? No se mueve durante unos segundos, espera a que pase algo, cuando se cansa, empieza a ladrarle a la imagen. Quiere que empiece la fiesta, pero no sabe cómo. Al fin se da la vuelta y se entretiene con un juguete mordisqueado.
Se ha olvidado del otro perro de momento, pero al cabo de un rato, se lo encuentra otra vez de repente y empieza de nuevo el ritual. Unas veces dura más que otras, pero siempre es lo mismo.
Hay un perro mirándose al espejo, no se reconoce, nunca podrá hacerlo, y sin embargo, no puede dejar de mirar.