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viernes, 12 de diciembre de 2014

España, un país de platos combinados

Cuando estaba en la universidad, tenía una compañera china. Me gustaba hablar con ella porque me prestaba sus ojos para ver el mundo que nos rodea con una lectura diferente. Una vez le pregunté qué era lo que más le llamaba la atención de nuestro país y me dijo, muy seria, que nunca sabía cuándo tenía que irse. Decía que los españoles nos damos dos besos y nos decimos hasta luego, pero después seguimos hablando como si la despedida sólo hubiese sido una pausa en la conversación. Entonces no sabía si tenía que irse en ese momento o esperar a que todo el mundo dejase de hablar. Creo que cuando lo comentamos seguía con la misma duda, no sé si esperaba algún consejo por mi parte, no tenía ninguno que darle,así que le dije: tú vete cuando quieras. No se quedó muy conforme.

Otro día, íbamos a quedar para hacer una cena con un montón de gente, todo el mundo proponía sitios de raciones abundantes y baratas y, lo más importante, con jarras de cerveza inagotables circulando a precio de saldo. La china se me acercó y me apartó un poco del grupo, era algo vergonzosa para imponerse ante un tumulto de españoles gritones. Y, bajando el tono, me dice que si no podemos cenar en un sitio que no sea español, que está cansada de la comida española. Yo la miré con ojos como platos, nunca se me había ocurrido que nadie pudiera hartarse de nuestra gastronomía, al fin y al cabo, es uno de nuestros reclamos turísticos por excelencia y, para más inri, esa era la carrera que estábamos estudiando. Como me caía bien, le dije que si quería podíamos proponer un alemán, de ahí no íbamos a pasar porque era de los pocos sitios que se me ocurría que tuviera tanta cerveza como el resto. No coló, pero al menos lo intentamos. Eso sí, al terminar la noche y las despedidas de rigor, le hice un gesto con la cabeza, "ya puedes irte, no te preocupes, no vas a quedar mal", creo que lo agradeció bastante.

Desde aquella charla me voy fijando en los restaurantes cuando ando por la calle, la mayoría ofrece platos combinados y me hace gracia pensar en la definición de la gente según lo que se pida.

Para el sencillo y ahorrador, el lomo, chorizo o salchichas con patatas y huevos es el plato típico por excelencia. Uno se queda lleno por un precio muy recomendable y no hay nada más español que esto.

Para el que añora la cocina de su madre, el que lleva croquetas, da igual el resto de la combinación. Este casi siempre acaba algo decepcionado, porque como las croquetas de una madre no hay otras, por más que nos empeñemos en buscar.

Para el valiente, filete a la plancha con ensalada y huevo. Aquí me paro. Un filete a la plancha puede ser un manjar exquisito o la suela del zapato roto que has llevado durante dos años pero te resistes a tirar porque es lo más cómodo que han probado tus pies en toda tu vida. Pues hay cocineros que también se resisten a tirar los filetes, no digo más. Esto es para aventureros arriesgados que no le tienen miedo a nada.

Para los distinguidos que comen en sitios de platos combinados, calamares a la romana con ensaladilla rusa y jamón ibérico (lo han visto estos ojitos, que yo me fijo mucho), sólo puedo decir, no importa lo que pidas, estás donde estás y llevas la misma pasta en la cartera.

Luego están los platos combinados de los restaurantes que uno no se puede permitir. y te ofrecen cosas como: rodaja de merluza a la romana, ensalada de lechuga con tomate y mayonesa. No sé que pensarán los demás, para mí esto es la típica cena en casa de mi abuela. Eso sí, mi abuela no te hace sentir tan especial, porque en vez de poner un plato gigante con la comida repartida en forma de "v", te pone un plato pequeño, transparente, con el reborde deformado en mini huecos de uñas y te dice que si quieres merluza te la pongas tú.

Supongo que en la variedad está el gusto ¿no?. La próxima vez que hable con la china con más calma, voy a retomar el tema de la gastronomía, le voy a reprender eso de que se haya cansado de nuestra comida, al fin y al cabo, si uno se fija bien, puedes combinarlo todo como quieras.