Para soñadores de la realidad y vividores de lo imaginario.

jueves, 19 de febrero de 2015

Cartas a Simón

Ya sé, ya sé, no te enfades, he estado muy liada desde la última vez. Tu padre me absorbe mucho tiempo, te echa de menos, se ha empeñado en gastar los ratos conmigo, ya ves, después de cuarenta años, estamos más unidos que nunca, lo que es la vida.
¿Te gustó la tarta de fresa? Seguro que sí, siempre fue tu preferida. Mira que es fácil de hacer, podías haber aprendido tú, pero como la mía ninguna, siempre lo dijiste, hoy te preparé otra, la tengo enfriando en la alacena, espero que tu padre no le haya metido mano cuando vaya a por ella, ya sabes cómo es.
¿Tú cómo estás? Dale recuerdos a todos de mi parte, no te olvides, os echo mucho de menos.
Por aquí el tiempo sólo se deja ver en el calendario. El otro día parió la gata, qué gritos daba la pobre y nosotros que ni sabíamos que estaba preñada, me dio una alegría, tu padre no quiere más bichos, ya sabes cómo es, pero a mí me gusta ver a todos correteando silenciosos por el corral y total, la comida se la buscan los pobres por ahí, aquí sólo aparecen para echar la siesta y refugiarse de la lluvia, tampoco molestan a nadie. Fueron seis, cuatro machos y dos hembras, ya tienen todos nombre, un animal no puede vivir sin un buen nombre, puede que se me olvide alguno cuando empiecen a buscarse la vida por su cuenta y sólo les vea de vez en cuando, que con tantos… pero es igual, ya los bautizaré otra vez.
Todas las criaturas de Dios tienen que tener un buen nombre, tu padre se ríe de mi porque bautizo a las gallinas y a los conejos, ya sabes cómo es, dice que luego me da pena comérmelos. No es así, entiendo que cada ser tiene su misión en esta vida, otra cosa es que le pida que los mate él. Luego soy yo la que alegra el arroz con Hermes, por ejemplo, el último que matamos y me lo comí igual. Estaba sabroso el jodío, cómo se nota que los alimentamos bien. Tu padre dice que con que se vayan comiendo la hierba del jardín les vale, y ahí los tiene, en jaulas repartidas por toda la entrada de la finca, yo creo que lo hace para no tener que pasar el cortacésped, que les va moviendo las jaulas de un sitio para otro, ya sabes cómo es, pero yo de vez en cuando les doy alguna manzana o zanahorias, me da algo de lástima que coman todos los días lo mismo, digo yo que los pobres también se cansan.
No te puedo contar mucho más, aquí todo sigue como siempre, los animales nos hacen compañía, aunque también nos dan mucho trabajo. La huerta está muy hermosa, me gustaría que pudieras verla, este año han salido unos tomates enormes, le dije a tu padre que no plantara tanta tomatera, pero no me hizo caso, ya sabes cómo es, al final hemos tenido que ir repartiendo tomates por todo el pueblo, se iban a echar a perder. He hecho tomate en dulce, tomate frito y algunos los he secado y aún así, todavía tenemos ensalada de tomate en la mesa a diario. El otro día probé a darle un poco a Zazú, uno de los conejos, pero no le sentó muy bien.
Hoy hace mucho aire, así que te dejo la carta debajo de la tarta de fresas, para que no se vuele, tu padre dice que no entiende para qué te escribo todos los meses, si todas las cartas se las lleva el viento, ya sabes cómo es, pero yo creo que si eso es lo que pasa, seguro que te llegan antes. Dile a la abuela que hoy no le cambio las flores porque no tenían las que le gustan en la floristería, me han dicho que para dentro de tres días, así que volveré pronto. Que sepa que no me olvido de ella.
Te echamos mucho de menos hijo, por mí me iría a verte ya, hoy mismo, pero no puedo salir de aquí hasta que Dios me lo pida, además no creo que tu padre aguantara mucho sin mí, ya sabes cómo es.
Cuídate mucho hijo, estés donde estés. Te quiero.
Mamá