Para soñadores de la realidad y vividores de lo imaginario.

jueves, 16 de abril de 2015

La imagen

No la encontraba por ninguna parte. El miedo empezó a apoderarse de ella de una forma tan absurda que no podía creerlo. Solo era una fotografía, ayudan al recuerdo, pero no hacen que se desvanezca, ¿o sí? Ahora no estaba segura. Se sentía como si hubiera vuelto a perderle a él y no su imagen impresa en un viejo papel desgastado. ¿Cuántas veces se desvaneció a lo largo de su vida?, con aquella foto lo encontró de nuevo. Apareció sin más, una noche de lluvia que volvió a casa temprano por la escasez de clientela, cuando se sustentaba con el alquiler de besos baratos.

Miró a su alrededor y contempló el pequeño cuarto, todo estaba patas arriba, ni rastro de la foto. Se sintió hundida, no podía continuar su camino sin él vigilando cada paso que daba. Aquella fotografía había supuesto el cambio de rumbo. Su padre tenía que sentirse orgulloso de ella observándola desde la estantería. Lo había olvidado antes, ¿y si volvía a pasar? Se acurrucó en una esquina de la habitación, cerró los ojos e intentó evocar su imagen, susurrando le imploró, “por favor, no te vayas otra vez”.