Para soñadores de la realidad y vividores de lo imaginario.

jueves, 23 de abril de 2015

Malas pulgas

Ayer la lié. No me pareció para tanto, protegía lo que era mío, claro que los demás no lo vieron así. Si pudiera explicarlo me entenderían. Me han castigado a cadena perpetua, no sé cuánto va a durar esto, me da que mucho, esos gritos no van a olvidarse fácilmente. Qué exagerados, se ponen de los nervios por cualquier cosa. Si supieran resolver sus problemas como lo hago yo, no se andarían con tantas chorradas.  El ciclista venga a gritar, que le doy mucho miedo, como si alguna vez me hubiese comido a alguien. Anda que no los hay mucho peores que yo, que van por ahí destrozando tobillos, a mí me castigan por hablar. Sí, hablé mucho y muy alto, y sí,  quizá corriera un poquito de más a su alrededor, pero se cayó él solo, yo ni le toqué. Le podía haber pasado igual sin mi presencia, ¿y qué se hizo?, unos rasguños de nada. Desde luego en la boca no sufrió daño alguno, a mi patrón le quedó claro. Pobre, ahora me da un poco de pena.

¡Un pájaro! A ver si cae…