Para soñadores de la realidad y vividores de lo imaginario.

lunes, 20 de abril de 2015

TAMSAIS

El camisón de lino blanco estaba muy arrugado, no parecía incomodar a nadie. Desde que llegara, sólo veía semblantes inexpresivos cuyos cuerpos iban ataviados con camisones tan arrugados como el suyo. Daba igual el aspecto y no dejaba de repetirse que tenía que parecerse a los demás. Recordó el folleto que había encontrado, “TAMSAIS, elevamos sueños”. Sintió de nuevo el miedo. Su hija lo había creído y ella, con las fuerzas flaqueando, también empezaba a creérselo. Tenía que encontrarla antes de que las arrugas dejaran de ser importantes.