Para soñadores de la realidad y vividores de lo imaginario.

martes, 24 de mayo de 2016

Quiero ser encantadora, ¿por qué no me dejas?

Te lo digo a ti, conocido desconocido, por aquel día que nos encontramos por la calle y en vez de tu "hola" habitual acompañado de un gesto despreocupado de cabeza, me paraste para interesarte por mi soledad y en seguida imaginaste que me había dejado el novio.

A ti, querida compañera de trabajo y vida, por la vez que te enterase de que mi pareja es militar y la pregunta más ingeniosa que se te vino a la mente, fue que si no me daba miedo que una noche me pegara un tiro mientras dormía plácidamente a su lado.

A usted, señor frutero, por la última compra que le hice, cuando me dijo con aquella sonrisa serena y despreocupada que cogiera el ticket, vaya a ser que mi marido me lo pidiera al llegar a casa y tuviéramos un lío.

A ti, señora que tengo el disgusto de conocer, por llamar chucho a mi perra mientras cogías horrorizada a tu querido perro de mil quinientos euros en brazos al ver que se arrimaban el uno al otro. A ti tengo que decirte algo especialmente duro : todos los perros tienen culo y a todos se lo huelen.

A ti, querida amiga y madre incansable, por la de veces que me has preguntado cuándo pienso ponerme a tener hijos, que se me va a pasar ese arroz del que todo el mundo habla pero nunca he tenido el gusto de catar.

A vosotras, compañeras de prácticas, que me mirábais sorprendidas cuando teníamos una hora libre y yo leía en google  sobre asesinos en serie, mientras las demás alucinábais con zapatos imposibles de calzar.

A todo aquel, en fin, que vive de la prudencia ajena, solo deciros, que en mi caso no venía de serie.